Nunca acosa a su interlocutor y nunca interpreta las palabras como insinuaciones. No toma decisiones por los demás, sino que escucha su opinión. No quiere que su interlocutor esté pendiente de él cada segundo (¡y tampoco su pareja!).
Nunca acosa a su interlocutor y nunca interpreta las palabras como insinuaciones. No toma decisiones por los demás, sino que escucha su opinión. No quiere que su interlocutor esté pendiente de él cada segundo (¡y tampoco su pareja!).